Que son las Experiencias cercanas a la Muerte.
Una experiencia cercana a la muerte (ECM) es un evento lúcido que ocurre cuando una persona está tan comprometida físicamente, que moriría si su condición no lograra mejorar. La persona está inconsciente, sin latidos cardíacos detectables, con respiración asistida y los registros electroencefalográficos planos.
Una ECM puede ocurrir cuando los médicos devuelven la vida a una persona después de que el corazón se detiene y la respiración se detiene.Para entender un poco mejor esto, primero definíamos que es una experiencia.
Experiencia: Es el hecho de haber sentido, conocido o presenciado algo que jamás habíamos sentido o vivido antes.
Si hablamos de Experiencia cercana a la Muerte, estamos hablando de haber sentido o conocido algo absolutamente nuevo, en un marco “cercano” a la muerte.
¿Cuándo una persona es declarada muerta?
Una persona se declara muerta cuando se verifica la ausencia de movimiento, latido cardíaco, respiración o reflejo corneal durante un largo período de tiempo. Para determinar la muerte encefálica, deben asegurarse dos condiciones fundamentales: el cese total de la función encefálica y la irreversibilidad del fenómeno.
El cese del funcionamiento del corazón lleva al paro de la circulación sanguínea y la oxigenación. La falta de funcionamiento de circulación y respiración deriva en “la muerte de las células cerebrales”, las cuáles no se regeneran.
En este escenario, la persona se encuentra fallecida. No hay retorno de esta condición, he incluso, no hay información ni registro evidencial de que alguien haya regresado a la vida después de esta irreversible posición.
Sin embargo, hay personas que dicen haber experimentado una visión, en determinado momento, donde su cuerpo estuvo sin vida y lograron regresar de tal circunstancia, pudiendo recordar con precisión cada detalle de su experiencia vívida. A este fenómeno se lo conoce como: (Imag.Gentileza de: BuzzFeed LATA-pinterest)
Una Experiencia Cercana a la Muerte. (E.C.M)
Los antiguos egipcios creían en la vida después de la muerte. En la que el alma del difunto viajaba al “Más Allá” en espera del cuerpo. Para ellos, la muerte era una interrupción temporal y el ser humano tenía la posibilidad de vivir eternamente.
Para garantizar la vida eterna en el reino de los muertos, era imprescindible conservar el cuerpo físico mediante un complejo proceso de momificación. Durante este proceso, el cuerpo sin vida era vaciado y limpiado, y el alma se separaba del cuerpo en la forma del ba, un ave con cabeza humana. Una vez que la momificación y los rituales de resurrección habían tenido lugar, el cuerpo estaba listo para aceptar el alma de nuevo y emprender el viaje hacia la vida eterna. Los egipcios creían que la nueva vida era una réplica de la vida terrenal, y por lo tanto el difunto necesitaba contar también con alimentos, bienes, vestidos y su propio cuerpo. En última instancia, la inmortalidad deseada por los antiguos egipcios se reflejaba en vidas interminables. Al realizar acciones dignas en su vida actual, se les concedería una segunda vida para toda la eternidad.Los babilonios creían que el alma humana era inmortal y que después de la muerte descendía a un oscuro mundo de ultratumba, donde continuaba su existencia en las tinieblas y la melancolía de la otra vida.
Los muertos descendían a los infiernos, donde sobrevivían nutriéndose de los vivos. Sólo los guerreros caídos en el campo de batalla podían aspirar al descanso eterno. Esta creencia sobrevivió a través del tiempo, hasta nuestros días, donde todavía se cree que, cuando la persona fallece va al infierno o al cielo, en una suerte de recompensa por sus acciones mientras estuvo con vida en la tierra. Esto es algo que pasa con frecuencia en la historia del ser humano en la tierra.
Los colonos que llegaron a ocupar tierras en zonas boscosas, donde los osos, los lobos y otros depredadores se comían a las personas que se adentraban en sus territorios, obligaron a estos colonos a crear historias dentro de sus sociedades, para que aquellos inexpertos ahora las escucharan y tuvieran miedo. Logrando de esta manera, mantener alejados a los inexpertos de los lugares que podrían ser realmente peligrosos.
Con la muerte sucedió lo mismo. Se han creado historias donde el desconocimiento de esta circunstancia como la de morir era tan cruda y real, que causaba una importante alteración en la psiquis de aquellos que estando vivos no dejaban de pensar en la muerte que tarde o temprano les acaecería, que terminaron inventando la idea de que, cuando te mueres vas al cielo, si te portaste bien y si no, al infierno, si fuiste malo en vida.
La verdad es que, no son más que simples historias, para hacer más tolerable la realidad en la que vivimos.
Lo importante era que, mientras estés con vida, intentes hacer el bien para obtener una recompensa, de la que nadie podía afirmar que se obtenía, porque desde que existe el hombre y la muerte, nadie ha regresado de ese estado para confirmar semejante aseveración.
¿Por qué se da la experiencia cercana a la muerte?
Tal y como lo dice el acrónimo, la persona que experimenta esta visión o alucinación, no llegó a ser declarada muerta dentro del tiempo que estipula la defunción de un ser humano.
(Imag.Comunidad Biológica (@Bio_comunidad) on X)
Generalmente sucede mientras la persona está recibiendo los auxilios pertinentes al protocolo de reanimación cardiovascular y respiratoria para estabilizar a la persona que está a punto de perder la vida.
Algunas, hasta algunos minutos después, incluso de estas maniobras y sin resultado, el cuerpo volvió a recobrar sus funciones vitales. Pero nunca, y repito nunca después de haber pasado el período de irreversibilidad, de donde jamás nadie ha regresado.
¿Es real una ECM?
La respuesta es que si. La experiencia cercana a la muerte es real. Hay miles de testimonios de personas que, en estas circunstancias, de que no llega a ser muerte irreversible, logran ser recuperadas por el personal médico o que regresan, antes de que sea declarado fallecido por ausencia de oxigeno en el cerebro, y que tienen dentro de ellas el recuerdo de haber estado en un lugar paradisíaco, o en un túnel, donde vieron a sus familiares, aquellos que ya no están en este plano.
Estas visiones o alucinaciones tienen que ver con sus creencias culturales. Si es una persona que cree en el cielo y el infierno, es muy probable que narre sobre este lugar, donde estuvo y sintió una sensación de paz interior o estuvo en un lugar donde fue lastimado o sintió dolor.
De estas experiencias se ha creado una ideología mucho más interesante. Podíamos decir que prácticamente, estas personas que han tenido una experiencia de este tipo, conforman un grupo de creyentes en esto, tan convencidos de que realmente existe vida después de la vida y en esto tiene que ver el poder de nuestro cerebro, que es capaz de mostrarnos algo de manera tan real, que es imposible después ser lógico o razonable para creer que no es cierto.
No digo que esté mal creer en esto. De hecho, cualquier creencia que ayude a minimizar el impacto de que la muerte es un estado de inconsciencia absoluta, donde jamás vamos a sentir y a vivir nada y nuestro cuerpo va a descomponerse hasta alcanzar a convertirse en polvo, que naturalmente va a ser abono natural para la tierra, me parece correcto.
Esta creencia de la vida celestial viene de los babilonios, incluso me atrevería a decir de los Sumerios, que fueron los que tuvieron relaciones con los antiguos dioses, que no fueron otros que aquellos ángeles que se materializaron, descendiendo sobre el monte Hermón, muchos siglos antes del diluvio que los extraditó, obligándolos a dejar sus cuerpo de carne y regresar a su estado de espíritu. Bueno, hoy todavía hay quienes creen que estos ángeles eran extraterrestres que vinieron de otra galaxia. Y si, extraterrestres eran, porque los ángeles que se materializaron en la tierra, en aquella época, “no eran de la tierra”
Entonces…
¿Qué es una ECM?
Lo que realmente sucede es que, el cerebro actúa muy rápidamente cuando el cuerpo entra en una crisis general donde su vida se termina.
(Imagen gentileza de: Foto de Mike Coppola en Getty Images)
Y lo hace tan maravillosamente que produce las hormonas más conocidas y eficaces de manera automática, que van a hacer que, primero, el único lugar del cerebro que va a permanecer activo mientras el caos se apodera de todos los órganos del cuerpo, este recibiendo la suficiente cantidad de químicos como para darnos un último pantallazo de vida, donde vamos a ver, oler, sentir y hasta tocar aquello que nos va a hacer feliz por esos largos minutos, que en tiempo real quizás sean mucho menos.
Para entender esto, vamos a tener que entender que el tiempo es una percepción del ser humano y no una cinta o unidad de medición absoluta. Como bien explicó Einstein, es relativo. Podemos estar soñando todo un día maravilloso en el mar, con amigos, con aquella abuela que ya no está con nosotros, y todo lo que quieras, en solo 5 minutos de tiempo real, fuera del sueño, en la vida real. El tiempo dentro de un sueño pasa muy lento con relación al tiempo de una persona que está despierta.
Una vez entendido esto, podemos entender que sucede realmente cuando estamos muriendo.
Nuestra mente nos va a dar la mejor de las experiencias pacíficas y hermosas, porque la SEROTONINA invade esa parte del cerebro que aún permanece activa, en una tan baja frecuencia que es imposible detectarla con la aparatología que se usa en un protocolo de reanimación. Pero si con otros aparatos, pero, ¿quién sería tan inexperto de ir a verificar que parte del cerebro está en actividad cuando te estás muriendo y aún te pueden salvar la vida?
La serotonina hace su trabajo. La gaba y la Glicina van a inhibir cualquier sensación o estímulo corporal, aislando el resto del cuerpo, y de ahí la sensación de estar flotando o levitando.
Es verdad que las ECM incluyen una serie
de vivencias que coinciden.
Lo de las experiencias extracorpóreas,
lo de la luz al final del túnel, la ciencia detrás de esto y lo que se
demostró.
Las
experiencias extracorpóreas, tiene una base cerebral, porque no ocurre
solo durante la, casi muerte, sino que por ejemplo, ocurren en parálisis del
sueño, y de hecho se pueden inducir artificialmente, estimulando un área del cerebro, que produce este efecto en las
personas que son sujetos de prueba, donde narran que se ven a sí mismos desde
lo alto, tumbado en la cama, y por supuesto,
la sensación de estar flotando.
Lo de la luz al final del túnel, pasa
seguido a los pilotos de aviones de guerra o de acrobacias, ellos experimentan
a veces lo que se llama un “Síncope hipotensor” que es cuando la acción de las
fuerzas G en el cerebro, entre otra cientos de causas que podrían llegar a ser
severas o a tener traumas a corto y largo plazo, hace que pierdas la visión
periférica, que es cuando te desmayas o estás por perder la conciencia y te da
esa sensación de estar pasando por un túnel, porque se reduce el suministro de
sangre y oxígeno al ojo. Algo que puede ocurrir, mientras te estás muriendo.
Probablemente estés escuchando todo lo que te están haciendo para devolverte la vida. Es común que eso suceda porque el oído medio sigue activo hasta el último minuto.
Otra probabilidad es que tu cerebro reproduzca una imagen auténtica del entorno en el que estas, mostrándote a partir de la agudeza de los sentidos, como el oído, la visión periférica,
las neuronas activas del intestino y el órgano más grande que tenemos, la piel una imagen del lugar donde estas. Seguramente habrás escuchado que alguien logró verse a sí mismo desde la altura y como lo intervenían para salvarle la vida. Eso se da porque, la estimulación del Hipocampo cerebral, más el cortisol y la adrenalina en sangre e incluso, la oxidación de la adrenalina por el desgaste psicológico en el que se encuentra la persona que está experimentando un cese de funciones vitales, es decir, que se enfrenta a su propia muerte, las alucinaciones hipnagógicas se presentan mostrándote una imagen que no existe, pero que tu vives como real.
Las alucinaciones hipnagógicas son alucinaciones fisiológicas que ocurren generalmente mientras estas en un sueño profundo. Pueden ser vívidas y aterradoras, y pueden incluir imágenes, sonidos, olores o sensaciones que no existen. Por ejemplo, puedes sentir como si hubiese un extraño en tu habitación, o que tus miembros ejecutan movimientos cuando en realidad están inmóviles.
Imaginen estas alucinaciones en un estado cercano a la muerte.
La realidad nos encuentra una vez más, diminutos, descubiertos ante su imponente dimensión. Creer en que hay vida después de que morimos, no es un pecado. Quizás sea la manera que tienen algunos de enfrentar aquello inexplorado y revolver ese conflicto, al que todos vamos, con otra perspectiva de aceptación. No está mal creer algo, que al final nos va a permitir alzar el vuelo en paz y que los otros, aquellos que permanecemos sin ese ser que amamos, sintamos que fue a un lugar mejor, a una vida después de la vida, sin más dolor, descansando en paz.
En lo que a mí respecta, es válida la creencia y no voy a discutirla, por el contrario, voy a celebrar de que podamos darnos el lujo de sentirla y creerla así.
Por aquellos que están en paz.
UNA MIRADA DIFERENTE
EN UNA REALIDAD DISTÓPICA.
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